Entrenar con dolor de espalda, sin empeorarlo

Si te duele la espalda, lo último que te apetece es hacer ejercicio. Y sin embargo, en la mayoría de los casos de dolor lumbar o cervical crónico, fortalecer los músculos que sostienen la columna es lo que más ayuda. El problema no es entrenar: es entrenar mal, solo y con miedo.

En mi centro de Murcia trabajo cada semana con personas que llegaron con la espalda hecha polvo. Empezamos muy despacio, siempre con supervisión, y vamos ganando fuerza y movilidad sin forzar. La mayoría reduce el dolor de forma clara en las primeras semanas.

Por qué el reposo no arregla la espalda

Cuando algo duele, tendemos a movernos menos. Y cuanto menos nos movemos, más débiles están los músculos del abdomen, los glúteos y la espalda, y más carga recae sobre las vértebras y los discos. Es un círculo que se rompe con fuerza bien trabajada, no con sofá.

Lo que buscamos:

Cómo lo trabajamos

Todo en un centro privado, en grupos reducidos y con Luismi encima de ti. Sin colas, sin prisas y sin tener que explicarle a nadie por qué haces las cosas despacio.

Cuándo no es el momento

Si tienes un dolor agudo reciente, una hernia con síntomas neurológicos (hormigueo, pérdida de fuerza en la pierna) o estás en fase de tratamiento médico activo, primero tu médico o fisio. En cuanto te den el alta para hacer ejercicio, aquí estoy.

Primera sesión gratis

La primera sesión es una valoración de 45 minutos. Vemos cómo te mueves, probamos algunos ejercicios y te digo con sinceridad qué podemos conseguir. Sin compromiso.

Preguntas frecuentes

¿Puedo entrenar si tengo una hernia discal?

En la mayoría de los casos sí, una vez pasada la fase aguda y con el visto bueno de tu médico. Adaptamos todos los ejercicios.

No al principio. Empezamos con tu propio peso y cargas muy ligeras. Solo subimos cuando el movimiento es correcto y no duele.

Dos a la semana es lo ideal. Los primeros cambios suelen llegar entre la tercera y la sexta semana.

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