Entrenador personal o fisioterapeuta: a quién acudir si te duele algo

Es una duda muy razonable y casi nadie la resuelve bien a la primera. Te duele la espalda desde hace meses, no sabes si pedir cita con el fisio, apuntarte al gimnasio o las dos cosas, y mientras tanto pasa otro mes sin hacer nada.

Aquí va cómo lo veo yo, que además trabajo con fisioterapeutas a menudo.

La diferencia en una frase

El fisioterapeuta es un profesional sanitario: trata una lesión o una patología. El entrenador construye capacidad: te hace más fuerte y más resistente para que esa zona aguante.

Dicho de otro modo: el fisio te saca del agujero, el entrenamiento hace que no vuelvas a caerte en él. No compiten, van seguidos.

Cuándo necesitas fisioterapeuta (o médico) antes que entrenador

Hay señales que son del ámbito sanitario y no del mío. Si te pasa alguna de estas, empieza por ahí:

Dolor que apareció de golpe tras un gesto concreto o una caída.

Dolor que baja por el brazo o por la pierna, con hormigueo, acorchamiento o pérdida de fuerza.

Dolor que no te deja dormir o que aparece en reposo sin motivo.

Una articulación hinchada, caliente o bloqueada.

Dolor tras una caída si tienes osteoporosis diagnosticada.

En estos casos, si me escribes, lo que te voy a decir es que veas antes a un profesional sanitario. No es una forma educada de quitarme el trabajo de encima: es que no es mi competencia.

Cuándo lo que necesitas es entrenar

Y ahora la situación mucho más frecuente. Tienes una molestia de años, ya has pasado por el fisio varias veces, te alivia unas semanas y vuelve.

Ese patrón casi siempre significa lo mismo: el tejido no está lesionado, está poco preparado para lo que le pides. Una espalda que se carga cada vez que haces la compra grande no necesita otra sesión de camilla, necesita ser más fuerte.

Lo mismo con la rodilla que protesta al bajar escaleras, o el hombro que molesta al tender. Ahí el ejercicio no es el complemento del tratamiento: es el tratamiento.

Lo desarrollo para dos casos concretos en entrenar con dolor de espalda y en artrosis de rodilla.

Lo habitual es que hagan falta los dos

El orden que mejor funciona suele ser este:

Fase 1, el fisio. Baja el dolor agudo, recupera movilidad, descarta lo que haya que descartar.

Fase 2, solapada. Empiezas a entrenar con cargas bajas mientras sigues en tratamiento. Es la fase que más se salta la gente y la que más recaídas evita.

Fase 3, entrenamiento. Ya sin tratamiento, construyendo fuerza de forma progresiva durante meses.

Cuando alguien llega a mi centro viniendo de una lesión, le pido el informe o el alta del fisio y, si hace falta, hablo con él. Nunca voy a llevar la contraria a un criterio sanitario.

Cómo lo hacemos aquí

Toda persona que entra empieza con una valoración: cómo te mueves, qué te duele, qué puedes hacer hoy. Si de ahí sale algo que pinta a lesión, te derivo. Si sale lo que sale casi siempre, que es debilidad y falta de costumbre, empezamos a entrenar adaptando lo que haga falta.

Trabajamos en grupos de máximo diez personas, cada uno con su plan, en un centro privado de Puente Tocinos. La primera sesión es gratuita y sirve precisamente para esto: para saber en cuál de los dos casos estás.

Precios y primera sesión gratis

La primera sesión es gratis. Vienes, valoramos tu estado, entrenamos y decides. Después, el bono de 8 sesiones cuesta 112 € (14 € por sesión), no caduca y no tiene permanencia. Si vienes con tu pareja o un amigo, 89 € por persona, cada uno con su bono de 8 sesiones. Y si quieres venir todos los días, el bono ilimitado cuesta 120 € al mes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo entrenar mientras estoy yendo al fisio?

En la mayoría de los casos sí, adaptando la sesión. Suele acelerar la recuperación. Lo hablo antes con tu fisioterapeuta.

¿Un entrenador puede tratarme una lesión?

No. Eso es trabajo de un profesional sanitario. Un entrenador diseña y progresa la carga, no diagnostica ni trata.

Llevo años con dolor de espalda y el fisio solo me alivia unas semanas. ¿Qué hago?

Ese patrón suele indicar que falta fuerza. Es de los casos donde entrenar de forma progresiva cambia más las cosas.

¿Me vas a pedir algún informe?

Si vienes de una lesión o de una operación, sí: el alta o el informe. Con osteoporosis, la densitometría.

¿Y si en la valoración ves algo raro?

Te derivo y esperamos. Prefiero perder un cliente un mes que empeorar algo.